
Nutrición
«A quienes quieren aprender, se les debe permitir comer»
Altos Andes: Un Desafío Diario
Los habitantes de los Altos Andes viven en un entorno marcado por condiciones climáticas extremas: fuertes vientos, intensa radiación solar, grandes variaciones de temperatura y prolongados períodos de sequía. En especial en las zonas rurales, estas condiciones provocan desnutrición crónica, afectando principalmente a niñas y niños.
Las vitaminas escasean, la fruta no crece a estas altitudes y los ingresos familiares dependen casi exclusivamente de la venta de papa, maíz, quinua o carne. Este dinero resulta insuficiente para cubrir una alimentación equilibrada. Las sequías recurrentes agravan aún más la situación, generando períodos de gran precariedad.
A finales de 2012, un grave problema de higiene provocó la suspensión de la ayuda alimentaria estatal, dejando a muchas escuelas sin suministros básicos para sus comedores. Sin alimentación escolar, la educación se vuelve prácticamente imposible.

¡Hito! Navidad 2013
Para la Navidad de 2013, la cocina fue completamente renovada y el comedor equipado. Desde entonces, el comedor comunitario es cofinanciado y mantenido de forma permanente.
La cocina escolar de Monsun Internacional
La nutrición es también un desafío para la educación. Muchos niños recorren largas distancias durante horas para llegar a la escuela, convirtiendo la asistencia escolar en una cuestión de hambre y sed.
En el invierno de 2012, Monsun Internacional (monsun eV) logró garantizar por primera vez el funcionamiento continuo de la cocina escolar de Rivera Coylata. Gracias a las donaciones, incluso después del incendio de la antigua cocina y pese a la ausencia de apoyo gubernamental, los niños pudieron seguir recibiendo almuerzos diarios.

Se desarrolla un proyecto conjunto con productores y comerciantes locales

Los padres de familia organizan el trabajo en la cocina de manera rotativa

Los padres de familia organizan el trabajo en la cocina de manera rotativa
Un Gallinero para Rivera Coylata
Durante el invierno de 2014–2015, dimos un paso decisivo. Tras la fundación oficial de nuestra asociación en Perú, la comunidad local nos cedió un terreno dentro del recinto escolar para la construcción de un gallinero.
Las gallinas no solo proporcionan huevos y carne para abastecer la cocina escolar, sino que también permiten que los niños aprendan a cuidar animales, una experiencia cada vez menos frecuente debido al trabajo de muchos padres en las minas cercanas.
Las primeras gallinas llegaron en la Navidad de 2014, y la segunda generación en agosto de 2015, consolidando un modelo de autosuficiencia, aprendizaje y nutrición saludable.
«Nadie puede aprender con hambre. La nutrición alimenta el cuerpo, sostiene la educación»

Imágenes de la construcción del gallinero:
























La segunda “generación” del mercado local para abastecer la cocina escolar:


















Visita en julio de 2016: ¡La cocina de la escuela sigue funcionando!














































